Desde que era pequeñita, siempre me han encantado los animales y siempre he insistido a mis padres en tener un perro. De pequeña decía que de mayor seria granjera o que tendría un zoo y cada miembro de la familia tenia un rol. Uno se ocuparía de las ovejas, otro de los caballos, otro del corral, otro de la contabilidad, etc. Cuando me hice mayor pensé en estudiar veterinaria, pero siempre he sido muy sensible a la sangre, los pinchazos, los cortes y demás, (Me paso las escenas gore con los ojos cerrados) y no sabia que habia otros trabajos relacionados con los animales además del de veterinaria.
Como mis padres no querían saber nada de un perro, porque decían que lo tendrían que sacar a pasear y limpiar ellos, empecé a pensar qué animales me dejarían tener que no requirieran tanto trabajo. Finalmente los reyes magos me trajeron para Navidad un hámster, que todavía no tengo claro si era macho o hembra. Fue un animal muy gracioso que se pasaba el día en mi cabeza o corriendo por la casa en una bola.

